Hilos de plata

Aunque la joyería actual está obligada a ofertar un producto asequible a casi todos los bolsillos si quiere seguir sobreviviendo, todavía existen orfebres que son capaces de hacer piezas únicas, no en serie, y adaptarlas a muchos presupuestos. Hoy en día esto es un mérito y más si hablamos de la filigrana, una técnica tan antigua como exquisita.

Pendientes Luis Mendez

La filigrana es una técnica de orfebrería por la que se confeccionan piezas usando finísimos hilos de plata u oro para rellenar un armazón a modo de entramado que recuerda a un encaje. Las piezas resultantes son delicadas obras de arte muy ligeras ya que gran parte de su estructura es aire, el de los huecos del entramado, y que son los causantes de la sutil transparencia que tiene el conjunto.

La técnica requiere mucha paciencia y habilidad. El dibujo conseguido debe mantener las justas proporciones entre sus formas, así los tramos de diseño idéntico deben ser tales, idénticos, y eso no es fácil cuando se trabaja con algo tan endeble. La pieza final, no obstante, debe resultar firme y resistente a deformaciones provocadas por un uso normal.

Para confeccionar las piezas se usan finos hilos de metal de diferentes grosores, lisos o entorchados, generalmente para rellenar los huecos de un armazón aunque también se realiza sobre láminas de metal. La palabra deriva de dos voces latinas, Filumm que es hilo y Granum, grano, así que vendría a decir algo como “hilo granulado”, posiblemente por la apariencia granulada que confieren los hilos entorchados (enrollados sobre sí mismo).

Detalle de la técnica

Los dibujos se realizan con esmero ayudándose de unas pinzas y el secreto se halla en la soldadura de los hilos entre sí y al propio armazón, es la que diferencia a un buen de un mal artesano de la filigrana. Debe realizarse delicadamente para que no se note y en general se realiza con bórax y una soldadura de menor quilataje para evitar estropicios. Al final se blanquea la pieza y se le da un último baño de oro para emparejar el color. Se lava la pieza y se retiran impurezas dándole el acabado final. Aunque claro, cada maestrillo tiene su librillo, y no podemos hablar por boca de todos los artesanos.

En España, los salmantinos Méndez (los hermanos Luis, Raul y Jerónimo), tercera generación de joyeros, son los máximos exponentes de la filigrana. Su tienda-galería habla por ellos.

La técnica llego a nuestro país y a Portugal introducida por colonizadores griegos y fenicios, y nosotros la llevamos a América con gran acogida, especialmente en la américa precolombina, destacando a los mixtecos (pueblo indígena de México) como por ejemplo los artesanos de Coixtlahuaca y Yanhuitlán. Muy conocida es la filigrana de plata peruana, en especial la de ciudad de Ayacucho (importante por su actividad platera) y la de la zona de Catacaos. Por desgracia, la mayoría de las piezas fueron fundidas para traer lingotes de oro a Europa. Entre las mujeres mayas aún perdura la tradición de usar joyas de esmalte y filigrana tan típica del Yucatán. Además, en la época de las haciendas, el patrón regalaba a las viejas nanas un rosario de filigrana de oro para agradecerles su dedicación y afecto. Para ver los tesoros precolombinos que se conservan, se debería hacer una visita al museo de Oaxaca en México.

Impresionate trabajo hecho con metal

En Portugal tuvo su expansión en el siglo XVIII, sobretodo en Travassos (donde se encuentra el Museo del Oro) y Sobradelo da Goma con el posterior salto a Gondomar en Galicia.

Otro de los núcleos importantes de elaboración de filigrana fue China donde se solían incrustrar piedras preciosas entre los hilos de metal. Los primeros trabajos conocidos datan de entre 770 y 476 a.C., aunque su florecimiento ocurrió durante la Dinastía Ming (1368-1644) y su apogeo en la Dinastía Qing (1644-1912). Por desgracia, de los más de cien talleres que habían en la década de los ochenta en un único distrito de Pekín (muy conocida por sus artesanos de la filigrana), pocos son los que sobreviven debido a la apertura de los mercados del oro en la década de los noventa.

Podemos afirmar que la filigrana es una de las técnicas más bellas y delicadas de la joyería. Cualquiera con un mínimo de sensibilidad sabrá apreciar la habilidad que es necesaria para dominarla. Por eso, animamos a todos aquellos que se han quedado con ganas de saber más que busquen un museo o una joyería donde puedan deleitarse con una pieza hecha con esta técnica. Será la manera más infalible de apreciar el trabajo que lleva encima.

About these ads

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

A %d blogueros les gusta esto: